pirineu

No voy a negar que me acercaba a Canfranc con la ilusión de un niño pequeño como cuando abres un paquete. Pese a vivir en un paraíso como es mi tierra asturiana, los pirineos siempre me evocan grandes recuerdos de mi etapa alpinística y las innumerables ascensiones invernales a sus gigantes de piedra.

En cuanto ví esta carrera en las redes sabía que sería mi objetivo de la temporada. Su demoledor perfil y esa zona tan maravillosa tenía una fecha marcada en roja en el calendario desde enero y allí que monté desde aquí una expedición astur para ponernos en la línea de salida.

 

100 km y 8848m positivos era un caramelo demasiado jugoso para los que nos gustan las carreras de montaña en estado puro.

El viernes en el briefing ya nos advertían que la carrera la tenían que recortar por la alerta naranja que barrería la zona y nos dejaban en 80km y 6500+ (al final salieron 90)

Una salida a las 00 horas con muchas caras conocidas y una orda de amigos para despedirnos ponía un poco más de euforia si quieres.

gobi

Por delante una primera subida hasta la antecima del Pico Collarada de 1700+ nos quitaba la tontería de un plumazo, la última subida era un poco temeraria con bastante caída de piedras y mucha niebla lo que le daba un toque de peligrosidad y una bajada vertical vertical donde parecíamos topos buscando las marcas.

El primer sector se pasó bien, los problemas para los corredores llegaron en el segundo. Las informaciones de los avituallmientos confusas, mucha niebla, un fuerte viento y la primera de las tormentas antes de amanecer hizo que un marcaje precario pusiese en dificultades a más de uno. Las condiciones meteorológicas ya habían puesto fuera de combate a más de 20 personas. La noche la pasé cómodo alternando la compañía con Chelo, Raúl , Marta Muixi y Javi, un chico catalán que dos meses antes se había roto el tobillo, acojonante.

Y así después de una durísima subida al Pico Anayet, me uní a mi compi Fabian y juntos hicimos el trayecto hasta la base de vida. Por llamarla así. No era una base de vida, una base de vida es otra cosa, no una carpa en el medio de la nada . Allí estaba Marlen con su princesita alentando las caras conocidas y un grupo de voluntarias que una vez más ponen de manifiesto que sin este grupo de colaboradores anónimos las carreras de montaña pierden su encanto.

marta

Nos habíamos zampado el segundo sector y nos íbamos a por el tercero con una cansina subida zigzagueante a la Raca, antesala de lo que nos venía por delante y acercándonos a la hora fatídica en que se desplomaría en cielo. Bajando de su cumbre se nos unían Ricard y Pepo y juntos haríamos la carrera para bajar a Astún y Candanchú, km 69.

Y aquí nos acercábamos defrente a una penúltima subida final donde nos vimos engullidos ya llegando al Collao de la Tuca por una temeraria tormenta que nos hizo minúsculos y donde pasamos bastante miedo con una descarga de rayos, truenos , vientos huracanados y granizo que nos hizo arrojar los bastones a tomar pol culo y esperar un desenlace fatídico que nunca llegó. Al segundo petardazo de un cercano rayo no nos lo pensamos y huímos despavoridos de la zona alta para buscar el cobijo del valle pero casi llegando al final, de repente , la tormenta que duro una media hora escampó y nos hizo replantearnos la estrategia. Mientras Pepo y Fabián ya habían descendido del todo, Ricard se plantó y me dijo: “Gobi, yo voy a intentarlo”.

En un primer momento dudé y me despedí de él pero 1 minuto me duró el desasosiego y le silbé para que me esperara. Después de un día así no. Nos merecíamos algo más así que le alcancé casi al final de la subida y nuestra sorpresa fue mayúscula cuando 200 metros más delante de donde la tormenta nos había paralizado teníamos el avituallamiento. Allí ya nos dijeron que la carrera se había neutralizado. Que putada pensamos los dos. Nos dio tiempo a resignarnos, ponernos ropa seca, calentarnos un poco en los vehículos de los voluntarios y poco después con los rayos de sol, por primera vez nos dejaban ver la inmensidad y la belleza de los ibones y cumbres del pirineo aragonés. El calor nos hizo bien porque decidimos Ricard y yo , entregar los dorsales y seguir por nuestra cuenta. Quizás fue lo más gratificante, el poder conocer un poco más a mi amigo de las montañas, un tipo de los duros, de esos que no se amilana ante nada como su experiencia en la ultradistancia atestigua, finisher en la Ronda Dels Cims andorrana, una carrera hecha para cruzar esa raya que tenemos escondida y que es indómita; la de la resistencia. Gracias amigos por este grandioso viaje.

canfranc

La carrera la ganó el asturiano del Solorruners Team, Toni Blanco, pupilo de Jokin Lizeaga, que en una carrera poderosa nunca abandonó la cabeza junto a Santi Obaya donde le dejó en un avituallamiento y la posterior desorientación de éste último, que se perdió dos veces y optó por la retirada,una pena. El segundo entraba el portugués Jerome Rodrígues y terceros ex aequo Jaume Folguera y Esteban Monje.

Anabel Merino demostró una vez más su poderío en este tipo de pruebas duras y técnicas y redondeó su palmarés con una victoria inapelable. La doble vencedora de la Travesera de Picos de Europa no dio margen y ya salió en cabeza desde el principio, cosa que no abandonaría hasta meta. Por detrás la ganadora del DesafíOSOmiedo, la asturiana Chelo Velasco optó por esa técnica de martillo pilón y durante todo el recorrido impuso un ritmo fuerte y constante que la llevó a acercarse a casi media hora de Anabel. Segunda plaza para ella. Y la tercera fue Marta Muixí que fue de menos a más y pese a salir tranquila hizo una segunda parte memorable para subirse al trecer puesto del cajón.

gantes

Y la maratón tuvo un nombre y apellidos, Jokin Lizeaga. Ha vuelto, sin duda. El corredor vasco pese a perderse tres veces a cuenta del marcaje fue capaz de dominar la maratón sin paliativos y cruzar la meta en solitario. Segundo fue un pequeñuelo de estos que pese a su juventud ya apunta maneras de gigante y no es otro que Raul Criado, corredor local que asombra con su desparpajo. Tercero fue Sergi Viladot.

Las mujeres al poder. Victoria rotunda para Aitziber Osinalde seguida de la asturiana del Relieve Marta Díaz Soldevilla y tercera plaza para Celine Lascours. Gran carrera de las tres. Marta quedaría campeona en veteranas.

 

grupo

Y bueno como remate decir que la expedición asturiana compuesta por 30 personas se vino pa la tierrina con un buén botín con 5 podiums. La verdad es que la carrera promete y mucho si las cosas las hacen mejor. Una carrera de este tipo no puede permitirse que la gente esté corriendo sin chip en un terreno tan difícil. Los marcajes deben mejorar y los avituallamientos y base de vida también. Llamemos a las cosas por su nombre. Una base de vida es otra cosa, no una carpa en ninguna parte. Está claro que son detalles que le dan a una carrera la diferencia entre una carrera de verdad y una más del montón.

No me quisiera olvidar de los voluntarios que han dao a la carrera ese plus de ejemplaridad y calidad que le faltó en otros aspectos, ellos también han sido los protagonistas indiscutibles de esta edición de la Canfranc Canfranc. Mi más sincero reconocimiento para todos ellos. Ánimo y a trabajar que tenéis una carrera preciosa.

Texto: Gobitu Bode

Fotos: Fotografía2xjavi.es