Esta es la bonita historia de un buen amigo, un tipo de los de verdad, un asturiano que reside en la comarca de Valdeón y que regenta en Santa Marina el refugio de La Ardilla Real junto a su pareja Laura Llamera y el organizador de la mítica Transvaldeónica. Una persona que lleva los Picos de Europa grabados a fuego en su corazón donde tiene su campo de entrenamiento y que hace unos días se embarcaba en una de las carreras más duras del mundo como es el Tor Des Geants y lo hacía a lo grande. El infortunio quiso que disputase el Tor más cruel y duro de la historia y aún así no pudieron con él. Esta es la apasionante historia de Julio Cernuda

Cómo empezar tan magna aventura…. 330km y 24000m positivos, unos datos que tan solo hace 3 años me hubieran provocado unas carcajadas y hubiera seguido con mis tareas, sin más.

Fue en esa expedición Búlgara, en busca de las mejores nieves polvo europeas, donde conocí a Salva Calvo y en unas de esas conversaciones, en las eternas ascensiones por el Valle de Rila, le hice la pregunta que tantos otros le habrán hecho; ¿cual es la carrera más dura que has hecho en tu vida?? Sin duda su respuesta fue clara y contundente, y es que el propio nombre tiene la fuerza de un dios, el TOR.… se me quedó grabado a fuego, me parecía una locura, pero yo quería experimentar algo así alguna vez en la vida.

Así fue, como un bebé en pañales, Julito se presenta en el Valle de Aosta, con el morralín, con material prestado por multitud de amigos; bastones de repuesto y gore de Sergio, baterías de litio de Albertín, la mochila de Gilber, una bolsa llena de artilugios de Salva Calvo, mi mentor y dos frases en italiano,” Cuanto manca para arriviare?” (cuanto queda para llegar)y “Sono estanco, vado al letto” (toy reventau, voy pa la cama).

Partimos desde Arenas de Cabrales, dos habitantes de los Picos, Joel Tamargo y yo, con la furgo cargada de ilusión, buen rollo y por supuesto comida “leonfilizada” (cecina, quesu, chorizo…) el único parámetro que nos diferencia: la velocidad. Joel es una de las grandes cosas que me llevo del TOR, que bien me lo he pasado con él, no cambies nunca.

Llegados a Courmayeur tras 19h de conducción en furgo, miramos la meteo. Agua, nieve y frio, perfecto, nos sentimos como en casa!!

cucu

El pistoletazo de salida se hace bajo la lluvia, y la gente sale con un ritmo endemoniado… joder que son 330km. Cruzamos todo el pueblo de Courmayeur y la lluvia no cesa, ésta nos acompaña prácticamente toda la carrera y donde no es lluvia, cae en forma de nieve, si es duro de por si, esto ya lo va a hacer épico. A día de hoy, me he enterado, que en la subida al Col Loson la temperatura era de -10ºC y si que los haría, pues estuve como unos 25 min para ponerme los guantes y aún así el dedo meñique me fue imposible encajarlo en el hueco que le correspondía. Las bajadas son vertiginosas y los 10cm de nieve recién caída le daban un plus que lo hacía realmente divertido.

Se pierde la noción de los días, tu única función es avanzar lo más rápido posible, comer y no desfallecer, lo de contemplar el paisaje fue imposible, la nube no se levanto prácticamente en los 4 días que duró la actividad. El objetivo está claro, llegar a Courmayeur.

Partí de aquí desde la ignorancia, pura y dura, sin conocer el perfil de este coloso, pues una cosa tenía muy clara, y es que conocerlo se podría volver en mi contra y tan solo miraba la distancia entre “ristoro y ristoro” (avituallamientos) y así, ir cerrando etapas de semejante anillo y creo que fue un acierto.

Esto del TOR es un conjunto de micro aventuras que ahora me van surgiendo como flashes, pero entre ellos me quedo con los momentos más duros vividos en la etapa entre Valtornenche y Ollmont, donde la niebla y el agua fueron los protagonistas principales, una etapa que transcurre a una media de 2600m de altitud y como no, tocó correrla de noche. Localizar cada banderín era una ardua tarea, pero me encuentro muy fuerte y mi frontal cumple con su cometido, dirijo el grupo formado por Luca Guerini y Fabio Cavallo. Son momentos muy duros donde el frio nos va mermando y Fabio tiene claros indicios de debilidad (en la anterior etapa hizo un verdadero derroche de fuerza y ahora lo está pagando)

base

Llegamos al refugio de Reboulaz y el calor de la estufa calienta el hogar, me quedaría aquí a vivir… Veo las zapatillas salomon de Philipe Verdier….ya lo tenemos!!, está durmiendo….aprovechamos para echar una cabezada de 30min y salimos todos juntos, menos Zimmerman que decide quedarse hasta el amanecer.

El grupo tiene un integrante más, el Polaco Philipe. Mi frontal vuelve a ser el protagonista en el pelotón. Fabio ralentiza el paso, pero hasta que no amanezca, no es aconsejable que el grupo se separe. Sin embargo, con las primeras luces del amanecer, el Polaco se dio a la fuga como una posta. Espero a Luca y Fabio, les comento que me encuentro fuerte y que voy a aumentar el ritmo, nos quedan 80km y es momento de echar toda la carne en el asador. No tardo en coger al Polaco y dejarle atrás, un descenso espectacular!!!!! pero mis rodillas me dicen que baje el pistón, ésta fue la tónica en todas las bajadas, que por cierto, son muchas!!

Llego a Oyace y suplico por un antiflamatorio, pero hasta la siguiente base de vida, me dicen que nada. Me quedan 1200m de ascensión y los mismos de bajada….se me presentan muy duros pero me tomo un caldo y justo cuando voy a salir, oigo aplausos y aparece el Polaco….joder como le apretó!!!

Afronto el Col de Brison, como si de la canal de Chavida se tratara, pero el desgaste y cansancio acumulado son notorios, subo a buen ritmo y una vez en el collado miro si hay rastro del Polaco. Parece que como mínimo tengo una ventaja de 45min…voy bien pero la bajada es un calvario, puta rodilla… Veo rastros de las zapatillas del Japonés que llevo delante (la sportiva mutant)….pongo el pascualín a funcionar y a por el Japo!!

gilLlego a Ollomont, la gente es encantadora, como en todo el Valle de Aosta, siempre me pregunta si no tengo ayuda….. les comento que en dos bases de vida mi amigo Gilber me ayudo y que en el resto a lo Juan Palomo; “yo me lo guiso, yo me lo como”, y entre risas y cucharadas de arroz, preparo el morralín para el último ataque. No pierdo más tiempo, vamos Julito a por el TOP TEN!!!!

Subo bien hasta el refugio de Champillon y aquí empieza lo raro del asunto, todo esto ya lo conozco….. por aquí ya he pasado con mi colega Pablo Sedano. Incluso puedo recordar perfectamente las conversaciones de aquel día;

– Venga Pablín, vamos hasta el siguiente refu que me va a venir muy bien para el día de la carrera.

– No jodas tron, que luego hay que subirlo! Viste donde han mangao el refugio….? en invierno tienen que tener problemas con el tema de avalanchas.

Lo jodido de todo esto, es la primera vez que estoy en Aosta!!??

Se me desata una zapatilla y cuando me agacho para atarla, me encuentro una edelweiss al lado de la zapa….que bonita señal, este es mi momento y como un buen amigo me dijo “no mires hacia atrás”. La privación de sueño me está provocando una serie de situaciones surrealistas, pero me parecen incluso divertidas.

El tramo en el que me adentro, es para mi el más temido, 12km de pista llana. Ahí se mezcla todo, sueño, cansancio, morriña…. todo tipo de paranoias, creo que estoy dando vueltas en círculo!!!! Dios estoy solo y me estoy volviendo loco! Veo un ciervo esbelto y hermoso, justo delante, me acerco a el y se desfigura convirtiéndose en unas simples ramas…. Continuo y miro a ver si veo rastro del Japones y no hay más que huellas de coche y bicicleta!! No puede ser, voy mal, me he perdido, intento correr pero es en valde, tras 300km lo más que puedo hacer es caminar rápido. Se me hace eterno….eterno, hasta que llego a Bosses, con la mirada perdida y repito a modo de mantra, puta pista, puta pista, puta pista….En cuestión de segundos me ponen un plato de pasta en frente…….nooooooo puta pista…… pobre gente, a esas alturas de la carrera, más que corredores, ven a los protagonistas de la serie Walking dead!

Lo mejor está por llegar, la carrera se neutraliza. Nadie se mueve en todo el recorrido, se toman los tiempos de llegada de cada corredor en los avituallamientos y hasta mañana al amanecer no se vuelve a tomar la salida. Mi pregunta era por qué????? Condiciones metereológicas. No entendía nada tras pasar collados con 10cm de nieve, ahora nos paraban por la niebla…?? lo intenté asimilar como buenamente pude, pero mi único objetivo era correr hasta Courmayeur. Comí lo que pude y para la cama, mañana solo quedan 27km (una TransVALDEÓNica).

En Bosses estábamos Peter Kienzl y yo, al verle la cara pesé, que jodido está este chaval, hasta que me vi en un espejo y mi opinión cambió drásticamente, manejo un careto bastante peor que la del Italiano!! Oscar Perez y el Japonés, Shogo Mochizuki están en el siguiente refugio a 2 y 1:20h respectivamente, me encuentro muy bien y no pierdo la esperanza en darles alcance. Oscar estaba mal de un tobillo, porque si no, no me acercaría a él ni por asomo.

Amanecemos a las 6:00h, durante la noche me levanto a comer repetidas veces, quiero estar cañón para rematar la faena. Desayunamos contundentemente con la mochila puesta, no quiero perder ni un solo segundo en cuanto den la salida, pero parece que no se deciden…

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Todos pendientes de un pequeña emisora, 7.30h, la meteo no mejora, pero nada nuevo respecto a estos días de atrás. De repente, el encargado de la emisora manda callar a toda la tienda de campaña y hace un gesto con la mano que para mi fue desolador…”.finito, finito”. Me faltó poco para romper a llorar como un niño pequeño…. fue tremendo, les di mi dorsal y les dije que me iba a Courmayeur por Malatrá. Todos me miraron como si estuviera loco y gritaban. PERICOLO !!!!PERICOLO!!!! Entré en razón, pero a día de hoy, me pregunto como hubiera sido esa entrada en meta en Courmayeur…

Este ha sido un breve resumen de mi paso por el TOR , una aventura increíble y la prueba de que cuando la pasión se une al esfuerzo y la constancia, cualquier sueño es posible.

SALUD Y MUCHO MONTE!!!

Texto: Julio Cernuda