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CRÓNICA DE UN TRAILRUNNER CRÓNICO- PUERTA DE MUNIELLOS

A  mí que no me jodan, cuando digo que la alimentación ye fundamental pa afrontar un tipo de carreras de estas, hablo muy en serio.

No es lo mismo afrontar una prueba como la de Moal con los bizcochos tan ricos que nos preparan eses muyeres, que hacerlo de una manera casi desastrosa con un café y dos pinchos o hacerlo de manera energética.

Yo esta vez, como trail runner de pruebas me decanté por lo macrobióticu….si , si, con dos cojones, ya estaba bién de arrástrame por les carreres a sabiendas del potencial que realmente escondo en mis piernas pero que por no se qué motivo, no acabo de despuntar; así que llamé a un especialista de la materia y tras una compleja entrevista me asesoró sobre los entresijos y diferencias de comer una ciruela de umeboshi y un bocadillu chorizu.

Por lo que hice un gran esfuerzo económico y convertí mi furgoneta en un herbolario.

Llegué de sábado con Calleja y la primera en la frente, cambiamos el arroz integral por un buen platu de lomo con patates , dos huevos duros y un trozu de empanada que unida a la que yo llevo de por sí, derivó en unes cerveces pa reponer del esfuerzu de masticar.

A la noche y ya con el mapa enfrente pa analizar la carrera, decidí tomar el cachopu de Killian, pa eso del aporte de calorías. Dicen que es como el bizcochu pero a mi no me lo pareció, eso era como comerse a un tío cagando…después un platín de menestra, dos zanques de pollu y un pastel de tiramisú con nata montada, eso sí, todo energéticu… la noche la pasé ensoñando con que ganaba la carrera de la mujer del Entrego y coses de eses…

Al día siguiente aparecí por la línea de salida como una vedette, con mi riñonera de piel de conejo y con una intensa variedad de geles típicos de la zona: gel de avellanas, gel de cafeína, gel de flores de bach, gel de umeboshi y Gel y Hansen de patrocinio. Yo estaba allí disimulando con mi chupa chups charlando animosamente con unos y con otros hasta que sonó ese puto volador y se me quedó el palu del chupa chups,  que para encima tenía silbato incorporao,  atravesau en la garganta por lo que pasé los primeros km silbando cada vez que respiraba.

No veas lo mal que lo pasé porque a cada respiración se paraban los tractores pensando que yo era un municipal. Los primeros km hasta la bajada de Oubachu los pasé como una brasileña en carnaval, pitando sin parar hasta que por fin una señora me dijo: “Animo guapo”, se me salió el silbato del descojone que pasé, me estaba llamando guapo a mí…..no me pude contener y después de 100 metros me di la vuelta a comprarle dos cupones pal viernes.

En este momento hubo un antes y un después, sin la presión del pito, oxígené, me tome un gel para cabellos teñidos y comencé a sentirme bien, llegué a ponerme en cabeza en pocos km pero yo notaba algo raro, no entendía como podía ser posible que me había depilau dos días antes y mi cuerpo era como una muñeca de porcelana y de repente ese puto gel había activao la hormona del crecimiento de pelo y a los dos km estaba igual que Chubaka el de la guerra de les galaxias por lo que me enredaba con todos los acebos y quedaba clavau en les cotolles como un velcro….pero aún así, pude remontar puestos.  Pero no se acababa todo ahí porque casi llegando a meta estaban una cuadrilla de cazadores que comenzaron a dispararme porque me confundía con Tola, la osa, por lo que tuve que echarme al monte y finalmente logré cruzar la línea de meta a la noche en un honroso puesto 169 con 3h 10m.

MOLA MOAL