Esta es la crónica de un bonito viaje por uno de nuestros corredores más ultreros. El langreano Fernando González es a parte de un gran ultrafondista, un gran conocedor de una gran cantidad de paises por todo el mundo.Tenemos el placer de acercaros un poco más a su manera de vivir las montañas.

Que lo disfrutéis.

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Suenan siete campanadas en la Plaza de la Iglesia.

Ya hacía tiempo que rondaba en mi cabeza la idea de ascender un 4000 en Los Alpes saliendo corriendo desde el valle… y ha llegado el día.
Es la tercera vez que visito Zermatt.
 En la primera ocasión fue para escalar el Matterhorn 4478 y el Monte Rosa 4634. Dos de las montañas más alucinantes que he subido.
La segunda se convirtió en colofón de una de las rutas de Esquí de Montaña más bonitas del planeta: La Alta Ruta Chamonix-Zermatt.
Esta vez le tocaba el turno a las zapatillas.

Mi objetivo: Subir y bajar al Breithorn  de 4164 metros de altura, desde la Plaza de la Iglesia de Zermatt situada a 1620 metros de altura, “Non Stop”, en solitario y autosuficiencia, con zapatillas y corriendo siempre que pueda.
Alpinista, esquiador, corredor… todo es lo mismo.
Un mundo de ilusión con un escenario común.

Salgo un poco a lo loco y confiando en mi instinto… traía una ruta al Breithorn desde Zermatt grabada en mi GPS pero el día antes me doy cuenta de que es de alguien que ha utilizado el teleférico para subir hasta Klein Matterhorn a más de 3800 metros de altura, lo habitual en el 99% de las ascensiones a esta montaña, por lo que solo me vale la última parte del trazado que hizo a pie…  aún no sabía que más tarde me resultaría vital.
Por caminos solitarios llego a la cercana población de Furi 1864, luce el sol y las vistas son estupendas con el cercano Matterhorn  o Cervino, como le llaman los Italianos, desafiante desde todos los rincones del valle, recortado sobre un magnífico cielo azul.

Toca correr en solitario de nuevo, hace pocos días cerraba de esta misma manera y con éxito mi primer “Anillo Picos de Europa Non Stop”.
La ruta es evidente y no tengo mayores problemas para llegar a Furgg 2432. terreno fácil de baja/media montaña.
A partir de aquí  ya por roca y senderos  muy entretenidos voy cogiendo altura rápidamente, cada vez tengo más cerca el reino de las nieves perpetuas.
Tras una zona caótica pero muy bella de grandes bloques y pequeños lagos, llego al Refugio de Gandegghütte 3030. A partir de aquí el camino discurrirá por nieve, damos paso a la Alta Montaña…

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Trato de evitar el tramo inicial del glaciar y ascendiendo por una arista rocosa que va al lado y que me da más seguridad.
El ambiente es magnífico. Empiezan a entrar nubes por el sur, en nada esas vistas tan bonitas que tenía hasta ahora, se acaban.
Un fuerte viento y la altura me hacen abrigarme y ponerme guantes,  chaqueta y pantalón de gore.
Me pongo también los mini-crampones en las zapatillas. Mientras asciendo por el Glaciar Theodulgletscher   me cruzo con un grupo de alpinistas que bajan encordados, ya de vuelta al valle, nos saludamos pero no me paro y no sé de donde vienen.
Poco después llego a las pistas de esquí del “Matterhorn Glacier Paradise”, los equipos de esquí concentrados aquí entrenan duramente preparando las cercanas competiciones del próximo invierno.
El tiempo va mejorando, ya no hace viento y la sensación de frío es menor, eso sí la niebla me acompañará cegándome de aquí para arriba…
Asciendo a la Gobba di Rollin una loma a 3899 metros que debe de tener unas vistas estupendas, se nota que corro a 4000 metros y el ritmo ha de ser más tranquilo por la falta de oxígeno. De allí desciendo a un enorme plateau glaciar, sin huellas ni visibilidad no soy capaz de orientarme en este terreno llano que me separa de mi cumbre…

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Echo mano del GPS y veo que para enlazar con la ruta normal que viene de los remontes tengo que cruzar a la izquierda el glaciar durante un buen trecho…
Me encomiendo al “Dios de la Grieta” para que sea benévolo  y no se cebe hoy en mi persona,  avanzo en soledad intentando buscar el mejor camino.
Una caída en una grieta podría suponer un serio problema.

De repente, como fantasmas, veo aparecer entre la niebla una cordada que baja de la montaña…
 ¡BIEN, ya estoy en la ruta normal!
Respiro un poco más tranquilo.
Sale el sol con fuerza de entre la niebla provocándome un buen sofocón, todo es luz, paro a quitarme el traje de gore, debajo estoy empapado y la reacción con la baja temperatura es muy fuerte…
¡En un momento estoy helado! Pero no pierdo más tiempo, estoy a más de 4000 metros y la cumbre está cerca.
El camino no es difícil, pero hay que ir con cuidado, adelanto cordadas que ascienden y que me miran extrañadas al verme subir en camiseta, mallas y zapas…
Dejo bajo mi la niebla, de nuevo un cielo azul, veo la cumbre… ¡Está muy cerquita!

Colgada, como una isla, sobre un magnífico mar de nubes.

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Un esfuerzo más, una arista preciosa y CUMBRE.

BREITHORN 4164.
El paisaje es grandioso. Soy feliz.
Disfruto de momentos únicos que tardarán en olvidarse.
Sé que soy un privilegiado por estar aquí y subir de esta manera y doy gracias.
Han sido poco más de cinco horas a buen ritmo y he llegado fuerte, la altura no me ha afectado mucho y no me he sentido mal en ningún momento…
No me entretengo mucho, tiro unas fotos, me como una barrita, ni siquiera me pongo la chaqueta y me marcho corriendo montaña abajo con una sonrisa tonta en la cara.

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Los mini crampones aquí resultan un poco precarios… sus puntas pequeñitas no alcanzan a morder el hielo bueno y en algún momento me dan un susto.
Sin contratiempos, llego al Plateau, ya solo queda dar la vuelta por la misma ruta de subida, bajo muy fuerte, de nuevo entre la niebla, corro, dejo atrás las nubes  y abajo, en el fondo del valle, empieza a asomar de nuevo Zermatt. Se abre un claro y doy un último vistazo a mi montaña. Imponente. Otra joyita…
Corro contento y con ganas de llegar, ya hace rato que he acabado el litro de agua que subí por la mañana…
Ya llego. Cruzo el pueblo rodeado de turistas ajenos a mis historias…
Plaza de la Iglesia de nuevo, bebo con ganas en la Fuente de las Marmotas, me siento en un banco, suenan sobre mi cabeza cuatro campanadas, en lo alto, música celestial…

PD: En pocos días tendría una cita en Davos con el SWISS IRON TRAIL, en esta ocasión no tendría tanta suerte y una seria lesión en el tobillo me obligaría a retirarme en el km 118 habiendo superado 7000 metros de desnivel positivo y cuando iba en el puesto 15º de la general. Me encontraba muy fuerte. Pena, penita, pena…

Unas veces se gana y otras se pierde.
 ES LA MONTAÑA. ES LA VIDA.
PURA VIDA.

 Fernando González Fernández
Llangréu-Septiembre 2014